

Pues sí, el calendario ataca de nuevo y estamos a punto de finalizar una década. Esto, que en principio no es algo que me haga particular ilusión, tiene al menos una cosa buena, y son los resúmenes que aparecen a diestro y siniestro con lo mejor de la década. Mal asunto para el artista que quiera salir en estas listas publicar algo en estos meses finales...
En fin, la cuestión es que aunque siempre se crean eternas discusiones sobre si este es mejor que aquel o que aquel otro, lo interesante de estas listas es que lo que aparece allí arriba suele valer la pena.
Así después de echarle una ojeada a la siguiente web que es especialmente famosa por sus listas y toda una referencia en el mundo musical anglosajón: http://www.pitchfork.com/ , he empezado a escuchar algunos de los discos de los primeros puestos que no conocía, que por cierto eran casi todos. La verdad es que tenía las expectativas altas, y esperaba una especie de iluminación súbita al escuchar lo mejor de lo mejor, pero claro me he decepcionado bastante, por lo menos así de entrada, y empachado de tanta novedad he decidido huir al pasado y revisar 2 álbumes míticos, contrastados, familiares, que salen en todas las listas y que han superado con nota el paso del tiempo:
El primero de ellos es The Dark Side of the Moon, de Pink Floyd. Grabado en 1973, este es un album que me gusta escuchar, por ejemplo, cuando empieza el invierno, conduciendo por una carretera y con ratitos de sol. Tiene algún experimento con máquinas inusitado para la época, que se parece increíblemente al tecno-trance de hoy en día. Tiene un perfecto equilibrio entre el rock compacto y atmosférico de Pink Floyd, y otros detalles de más color como instrumentos de viento, una cantante Soul, o ruidos sacados de objetos de la vida cotidiana como una caja registradora, un despertador, o los latidos de un corazón con los que comienza el disco.
Avanzamos un poco en el tiempo y nos vamos al Nueva York de 1977 para encontrarnos con el segundo álbum. Son los tiempos del Punk y la no wave, pero los miembros de Television llevan 3 años ensayando estas 8 canciones, dicen que a razón de 6 horas diarias, 6 o 7 días por semana.
El disco empieza con See no evil, un rock sencillo y directo con un toque diferente. Siguen luego el enganche más pop con Venus y el lado más experimental con Friction. Es sin embargo en Marque moon, la canción que da título al disco y que dura más de 10 minutos, que el álbum alcanza su apogeo. Dice a un momento la letra de esta canción: "Look here junior, don't you be so happy. And for Heaven's sake, don't you be so sad". Algo así como: "Mira pues joven, no estés tan contento. Pero por el amor de dios, no estés tan triste".
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